Sí funcionó el sistema de monitoreo del IFE

27 10 2009

Por Aarón Porraz Capetillo, publicado en El Financiero

Verificación y Monitoreo en el IFE durante el proceso electoral federal de 2009: dos actividades sin precedente constituyeron un gran reto, ya que, además de implicar consideraciones técnicas de primer mundo en el contexto tecnológico, tuvieron que convivir con los escenarios políticos que resultaron de la Reforma Electoral de 2007, puntualmente en lo que se refiere al Sistema de Administración de los Tiempos del Estado.

La reforma, además de limitar las posibilidades que tenían los partidos políticos de contratar directamente propaganda en radio y televisión, dotó al IFE de elementos contundentes para regular las actividades de los medios en esta materia.

Lo anterior, por obvias razones, desata una guerra sin precedente en los medios: primero, contra la Solución Integral que el grupo de empresas que represento asumió la responsabilidad de entregar, como resultado de la licitación pública realizada en 2008; y segundo, contra las máximas autoridades del instituto.

Este enfrentamiento y las declaraciones me dejan, como ciudadano, incapacitado en este momento para dar un punto de vista que logre hacer que la opinión pública, las instancias administrativas y legales tengan elementos claros para juzgar y calificar transparentemente los hechos y sus implicaciones por las siguientes razones:

1) La tecnología adquirida por el IFE es una inversión rentable, que representa un activo para el Estado mexicano en la realización de futuras campañas electorales que se realizarán en 2010 y 2012, es decir, con un alcance en el corto, mediano y largo plazo.

2) El sistema de Verificación y Monitoreo funcionó extraordinariamente. A través del mismo, permitió sancionar a los medios y partidos políticos que incumplieron con las pautas establecidas en el marco legal que regula el IFE.

3) La tecnología de punta es una garantía para el IFE porque cuenta con un instrumento que detecta las infracciones en las cuales incurrieron concesionarios y permisionarios de radio y Televisión en tiempos electorales. Al mismo tiempo, abre un abanico amplio de posibilidades al gobierno y a la población.

Los señalamientos del Consejo Nacional de la Abogacía Ignacio L. Vallarta, a través de su presidente Miguel Arrollo, expuestos en los espacios noticiosos, el equipamiento del Sistema de Verificación y Monitoreo del IFE es patrimonio de los mexicanos, que fue y es utilizado para vigilar el cumplimiento de lo establecido en las leyes electorales y, es y será muy bien utilizado, al contar México con un equipamiento de lo más avanzado en el mundo y de excelencia. Se cuenta con un esquema rentable como pocos proyectos lo tienen y, sobre todo, que está visible a los ojos de toda la sociedad.

Hablemos en plata. Sí, efectivamente el Sistema costó casi 26 millones de dólares, pero con esta inversión se monitorearán todas las elecciones locales que vienen y, por supuesto, la federal de 2012 sin que represente un centavo de inversión adicional. Además, es muy importante citar que el IFE y los partidos dejaron de pagar por tiempo aire a las televisoras y radiodifusoras aproximadamente 420 millones de pesos, cantidad que se erogó en las pasadas elecciones de 2006; y las multas impuestas por el IFE a los partidos y particularmente a TV Azteca, superan los 200 millones de pesos hasta el momento.

Me pregunto entonces, ¿en donde no funcionó el sistema?

Es muy fácil desprestigiar un proyecto cuando el único interés es el dinero, sobre todo cuando se tiene el apoyo de una televisora que transmite en el ámbito nacional opiniones tendenciosas y sin fundamento. Miguel Arroyo ha citado en múltiples ocasiones que el sistema no funcionó, que fue un fracaso y que fue un derroche inútil de dinero público y que constituye una afrenta hacia los contribuyentes. Quizá y sólo para que los contribuyentes -quienes, dicho sea de paso, soy uno de ellos- nos sintamos seguros de lo que asevera el señor Arroyo, sería muy bueno que precisara con pruebas sus afirmaciones y transparentara sus intenciones e intereses. Esto nos daría credibilidad a todos, ¿o qué no?

Presidente del Grupo de Tecnología Cibernética








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